Europa en Serie (1 parte) Reino Unido (The Missing, Happy Valley) y Alemania (Deutschland 83)

deutschland-83

No sólo de Hollywood vive el cine, o en este caso las series. Durante el último año he ido descubriendo series de temas y estilos diversos y puedo ratificar lo que ya pensaba de años atrás. Un buen tema, un buen guion, una historia que contar, y póngale la bandera que les apetezca.  No todo lo bueno llega desde Estados Unidos, Europa da la talla. Europa va en serio y en serie.

Desde el Reino Unido he podido disfrutar The Missing y Happy Valley. Nada que ver una con la otra dicho sea de paso.

Happy Valley entronca con la tradición del drama británico de las últimas décadas. Desde Stephen Frears a Ken Loach, pasando por Trainspotting, un recuerdo no sé muy bien porqué a The beautiful thing y de paso algún toque de This is England.

Una historia reconocible, real, auténtica, pura vida. Incluso en la tragedia con gotas de humor que ayudan a definir un panorama que cualquiera puede reconocer. Dentro de un día, una semana o toda una vida caben éxitos, fracasos, mentiras, problemas, soluciones, errores, aciertos, bondad y maldad.

Y todo esto aplicado a los planos profesionales, familiares y personales. Uno puede tener un carácter de mil demonios y tener un sentido del humor amplio y fino. Al final depende de quién, qué y cuándo. Vamos de como estés, de con quién estés, de lo que suceda y de cuándo suceda. La ficción se desarrolla en una pequeña comunidad británica y la protagonista es una policía fuera de los prototipos norteamericanos (entiéndase Harrys el sucio o stallones de la vida). Real, deliciosa y contradictoria.

La otra serie británica descubierta este año es The Missing. En primer lugar y como característica más notable es que no parece británica, o quizá sí. Pero ese “quizá sí” después de pensarlo un poco. Un entramado policial desarrollado en Francia durante el Mundial de futbol de 1998. Un niño desaparece, y una familia mueve tierra, mar y aire para buscarlo, para saber que pasó. Una historia lamentablemente poco sorprendente. Cada año, y especialmente los veranos, cada país vive una historia de este tipo, o varias, pero por alguna razón sólo salta a la prensa algunas.

En cuanto a lo puramente relativo a la ficción que cuenta The Missing comentar que la factura es muy buena, que está muy bien contado, y que el desarrollo de lo que por ahí ocurre se desarrolla con coherencia y solidez. Especialmente los planos que estamos menos acostumbrados a ver en historias reales. Mucho foco en los primeros días, y olvido para el resto de la vida. Un padre nunca admitirá que el caso esté cerrado. Ley de vida.

Me marcho a Alemania para recomendar vivamente Deutchland 83. Dentro de esa corriente de rememorar los 80 esta serie nos muestra un panorama total. Política, militar, social, ecologismo, y una banda sonora que no te puede acomodar mejor el momento. Se sitúa en la Alemania dividida, unos años antes de la unificación, final de la guerra fría, y en el previo del gran choque cultural para aquellos que vivían en la Alemania de Honecker, vaya la comunista.

Un poquito de espías, de OTAN y de Pacto de Varsovia, para descubrir mentiras y traiciones en ambos lados del muro. También verdades y lealtades dicho sea de paso. Los puntos de interés son variados, pero el choque cultural me fascina. Como cuadrar a un alemán del este con un hippie de Colonia. Cuando además son casi los que manejan un discurso político similar. Difícil de explicar, mejor verlo. No se sabe quién es más naif, en el sentido  puramente infantil. Pero vamos para uno ese rollo izquierdoso de los países capitalistas del momento no dejaba de ser de ser un juego, una opción, para los que vivían en Berlín Este, era su vida. Se acabó el juego.

La trama en ocasiones hace aguas. Quizá demasiado ligero, las acciones de espionaje son más comic que cine, pero el enfoque es decididamente delicioso y original, es entretenida y está bien hecha.

La banda sonora se encarga de mantener el ritmo de la serie y te ubica y te vuelve a ubicar constantemente. Sintetizadores del presocrático, melodías inconfundibles, algún himno que otro. A modo de muestra  a lo largo de los 8 capítulos aparecen, Nena, The Cure, Soft Cell, New Order, Eurtythmics, 10cc., Clapton, Dylan, Bowie, Queen, Billy Idol, Police, Fischer Z, Tears for Fears, ZZ Top, Peter Schilling.. y más.

Por aquí os dejo una playlist que me tropezado por el spoty: https://open.spotify.com/user/119825620/playlist/2QawjRGH8xOBEnaVQgNrPG

Dicen que habrá segunda temporada. No sé si la cosa podría entroncar con algo así como un “GoodBye Lenin” pasado por la túrmix de Edward Berger, y Samira Radsi , los padres de la criatura.  Lo que sea me lo tragaré seguro. Luego veremos que tal la digestión.

Desde Italia hace ahora un año me vi  1992 (Mille novecento novantadue)….

Continuará

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