Casi Héroes (II). La otra historia de los Mundiales de fútbol. Francia 1998 y Corea-Japón 2002

Corea/Japón 2002

El mundial compartido que abría el siglo XXI y el mercado de Asia al fútbol tuvo como característica más singular su bipolaridad. La final fue la más normal del mundo, los dos favoritos, Brasil y Alemania, frente a frente. Pero tuvo las semifinales más inesperadas, con Turquía y Corea metidos en el ajo. Las sorpresas se fueron multiplicando a lo largo del campeonato, Francia, Argentina, Portugal e Italia se fueron a las primeras de cambio, mientras otras como Senegal o EE.UU hicieron camino.

La figura más notable de casi héroe fue el portero alemán Oliver Kahn. Inexpugnable, en su mejor momento, fue clave en todo el campeonato para que Alemania avanzara con paso firme. La final le tenía reservado un momento amargo que decantó el partido. Un tiro duro pero centrado de Rivaldo no merecía un rechace centrado que permitiera a Ronaldo Nazario hacer el primero de los dos goles de la final. Kahn estuvo incluido en el trio final de mejores jugadores del torneo pero un portero de su exigencia sabe que ese balón marcó la final.

Turquía señalaba a Hakan Sukur como héroe predestinado aunque ya saben el viejo aforismo futbolístico en el cual la pelota, la presión, la competición y la oportunidad desvía los protagonismos previstos en la pizarra. Turquía sacó de la chistera a un martillo incansable por la banda izquierda Hasan San, el guardameta Rustu que aguantó al equipo cuando el resto del equipo cedía, y el autor del mítico gol otomano en cuartos a Senegal en el minuto 94, Ihlam Manzic. Los turcos firmaron la actuación más memorable de su historia, pero la puerta de la eternidad se la cerro el brasileño Ronaldo con un único gol en las semifinales.

Y me quedarían los dos jugadores coreanos que acapararon los focos de la mejor actuación de uno de los anfitriones de la competición. Uno por bueno, y el otro por guapo y jugar en Italia.

Corea llegó a las semifinales, pero en octavos y cuartos tumbó a Italia y España. Más allá de actuaciones arbitrales polémicas o escandalosas el hecho es que llegaron hasta al fondo de la competición hasta que Alemania en semifinales les despertó del sueño.

Volviendo a los jugadores, el bueno era Hong Myung-Bo. El que marcó el gol decisivo ante España,  y en definitiva el que marcaba el camino. Ahn Jung-Hwan era otra cosa. Con el fenómeno Beckham en la cresta de la ola el elegante Hwan encarnaba el metrosexual del momento. Además jugaba en el Perugia italiano, marcó el golden gol contra Italia en los octavos y no volvió por allí. Dicen que la temporada anterior se las tuvo contra el entonces joven Materazzi que andaba por allí. Todo el mundo le miraba, pero salvo ese gol dejó poco más que algún destello.

Por apuntar una última figura que se quedó al borde de la gloria quizá el senegalés El Hadji Diouf. Senegal pisó fuerte, y se marchó a casa en los cuartos ante Turquía con un gol en los minutos de descuento. Senegal se presentó al mundo tumbando a los campeones franceses, con un equipo forjado precisamente en esa liga. Buenos jugadores como Camará, Bouba Diop, Fadiga, pero Diouf era la diferencia, el gol. Después de la competición saltó del Lens al Liverpool, y en Inglaterra se mantiene moviéndose de equipo en equipo con el único paréntesis del Rangers escocés.

Francia 1998

El mundial galo supuso la coronación de una generación. La conquista de un título jamás alcanzado. Después de una década jugando con el éxito, la generación de Michel Platini,  una selección con 4 franceses nativos en el 11 inicial Barthez, Blanc, Petit y Deschamps consiguió hacerse un hueco en los libros de historia.

Los grandes perdedores vestían de amarillo y fueron avasallados en la final. Los brasileños llegaron a la gran cita después de un campeonato irregular pero solvente. Entonces,  algo pasó. Su estrella perdió brillo, Ronaldo. Y el acompañamiento, Rivaldo, Roberto Carlos, Bebeto, Sampaio o Taffarel parecían juguetes rotos.

Mucho se ha hablado de una crisis epiléptica de Ronaldo antes de la final, y las condiciones en las que salió a jugarla. Pero lo cierto es que el tiempo no entiende de circunstancias. Brasil, estuvo al límite de repetir título o de adelantar el que consiguió 4 años después. Por cierto, el último alcanzado.

Ronaldo Nazario estaba entonces en su mejor momento. Pero su primer mundial como protagonista, ya estuvo en Estados Unidos calentando banquillo a Romario, Bebeto y Zinho, lo saldó con un cierto aire a fracaso, y con un silencio delatador sobre lo que pasó horas antes de la final.

La presencia de Croacia fue histórica, su primera vez, pero para nada testimonial. Una generación que estaban repartidos en las mejores escuadras europeas pusieron a los anfitriones y posteriormente campeones contra las cuerdas en una semifinal histórica. Los Boban, Prosinecki, Vlaovic, Jarni o Stanic acompañaron el gran goleador Davor Suker.

Suker logró la bota de oro del campeonato, y fue el toque diferencial cuando las circunstancias pintaban más justas. Sólo la figura inesperada del defensor galo Liliam Thuram en las semifinales tumbó las aspiraciones balcánicas. Dos goles del héroe accidental remontaron el conseguido por Davor, y allí murió la rebelión de la orgullosa selección con la camiseta a cuadros.

Como siempre, era el momento de Holanda y Bergkamp apareció en los cuartos de final con uno de los goles más bellos del Mundial. Balón largo, control magistral, regate y picada. Así como si no se estuvieran jugando el pase a semis contra Argentina, como si no hubiera nada que vengar después de la final de 1978, de un modo que cualquiera podría decir que era el minuto 89. Bergkamp siempre se distinguió por tener tanta clase como poca ambición, y su ascenso a la gloria topó con Brasil en semifinales y de nuevo desde el punto de penalti.

Batistuta tenía todo para abanderar los goles de todo el talento que tenía detrás. EL fútbol argentino estaba en la cima. No había un buen equipo europeo que no tuviera a un albiceleste marcando la pauta en sus filas. El Piojo Lopez, Gallardo, Simeone, Verón, Zanetti, Ayala, Roa, Pineda, Crespo, Berti, Ortega, Balbo,… Una constelación que confió su fútbol a Batigol. El depredador respondió a la cita, era su momento, pero Holanda se cruzó en el camino. Y ya saben, en Argentina todo lo que no sea ganar es simplemente un fracaso, y la sombra de hérores pasados oscurece una simple buena actuación.

Vieri y Owen cada uno en su estilo y con roles diferentes acapararon la atención de sus compatriotas aquel verano francés. “Bobo” Vieri estaba en su mejor momento. Goles, oportunidad, potencia y velocidad al servicio de la azzurra. Un error de Di Biaggio en la tanda de penaltis enterró la leyenda del delantero boloñés.

Owen apareció en escena como revulsivo. Con 18 años fue la figura más destacada de su equipo. Goles  en la primera fase, pero su momento estelar y su presentación ante el gran público fue la arrancada contra Argentina en Octavos de final. Un regate en carrera dejó en evidencia a Ayala. Luego llegó el rifi-rafe de Beckham con Simeone, su expulsión, la tanda final de penaltis y la derrota inglesa. El sueño de la noche de verano se desvaneció cuando Batty erró el último penalti blocado por Roa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s