Casi Héroes (XII). La otra historia de los Mundiales de fútbol. Suecia 1958

El Mundial sueco pasará a la historia del fútbol por la acumulación de hechos concretos de diverso corte que luego el tiempo convierte en efeméride. Punta de lanza de un fútbol que estuvo vigente casi dos décadas. Cuando la aparición del fútbol total de la Naranja Mecánica le dio la vuelta al asunto para marcar un nuevo tiempo.

El primer hecho que le puede venir a la cabeza al futbolero de a pie al pensar en este campeonato es el nombre de Pelé. Un chico nacido en Tres Coraçoes en octubre de 1940 debutaba en un Mundial con una selección mítica con sólo 17 años. El segundo acontecimiento que ya recoge los libros de historia es que en todo el S.XX ningún equipo pudo llevarse el campeonato en continente ajeno, excepto Brasil en Suecia. Y quizá el tercer hito por el cual este Mundial pasó a la historia fue por acoger al goleador histórico de este campeonato en una única cita. La marca es para Just Fointaine que anotó 13 goles en los 6 partidos que disputó.

Antes de entrar en el desglose de la competición y destacar a los Casi Héroes del campeonato sueco abundo un poco sobre las efemérides que recordamos en nuestros días.

Brasil acudió a este Mundial con la etiqueta de favorito y con el recuerdo de lo que ocurrió 8 años antes en el estadio Maracaná frente a Uruguay. Una nueva generación que por otro lado quería pasar página del baño húngaro en el mundial precedente frente a los magiares. La inclusión de los jóvenes no fue inmediata. De hecho los 2 primeros partidos no aparecieron Pelé, Garrincha y Zito. Y Vava entró en el once en el segundo encuentro. En esta inclusión cuentan que el lateral izquierdo Nilton Santos exigió al cuadro técnico con amenaza de plante la inclusión de los jóvenes.

Aquel Mundial Brasil derrotó sin brillo  Austria por 3 a cero con la vieja guardia en el primer encuentro y luego empató a cero con Inglaterra. El tercer encuentro se disputaba en el estadio Ullevi del Goteborg, y allí un 15 de junio debutó Pelé y Garrincha en un Mundial. Brasil ganó por 2 a 0, progresó de fase y cambió una era. Aquel día la selección brasileña no tenía estrella alguna en su camiseta, 14 días después en el estadio Rasunda de Solna, Pelé anotaba 2 goles y cerraba el 5 a 2 final para bordar su primera estrella. Cuando Pelé abandona el equipo 12 años después la Seleçao ya tiene tres para obtener el preciado trofeo Jules Rimet en propiedad.

Aquel equipo claro que no era sólo Pelé. Didi ya dictaba lecciones como lanzador, Zito era un centrocampista de gran nivel, Nilton Santos sería la referencia de los laterales izquierdos brasileños por mucho tiempo, seguramente el primero con esa proyección que en Brasil se ha hecho tradición. Los más modernos, Junior, Branco, Leonardo, Roberto Carlos, Marcelo o Filipe Luis siguen el camino que ya abrió este hombre. Y por supuesto Garrincha. Un genio en el campo, un regateador consumado, con goles y personalidad. En este Mundial trascendió una charla de vestuario del técnico Feola, cuando le reprochó que andaba distraído en una de sus charlas técnicas previa al enfrentamiento contra los franceses en semifinales. El extremo le respondió si ¿se había puesto de acuerdo con el rival para hacer todo lo que les había dicho? El vestuario estalló de risa, y la pregunta-respuesta del genio ilustra lo que aquel equipo era. Fútbol sobre todas las cosas.

Ya destaqué que el mundial sueco pasará la historia como el Mundial que en la enconada lucha del siglo XX entre Europa y América, un equipo venció en continente extraño. Haciendo un rápido repaso, Uruguay venció en su propio país en la primera edición de 1930 y en Brasil en 1950. Brasil además de la conquista sueca fue campeón en Chile 1962, México 1970 y EE.UU. 1994. Y Argentina se llevó sus dos estrellas en su propio país en 1978 y en México 1986.

Los europeos pusieron la réplica con los tres campeonatos de Italia en 1934 y 1938, el primero en su primer Mundial, y el segundo en Francia. Su tercera estrella la obtuvo en España 1982. Y el cuarto título ya pertenece al presente siglo cuando lo obtuvo en Alemania 2006. El resto de títulos europeos fueron los conseguidos por Alemania en Suiza 1954, Alemania 1974 e Italia 1990. Inglaterra ganó su Mundial en 1996 y Francia hizo lo propio en 1998. Esa es la historia del S.XX.

Y en el tercer gran hito de este Mundial abordó sin más preámbulos la figura del primer hombre que además de ser el máximo goleador de la historia en una sola competición pudo marcar la historia de un país. En este caso Fontaine con sus 13 goles rozó la gloria de la posteridad. El primer equipo francés que flirteó a lo largo del SXX con el gran título. Sin duda fue la primera aproximación de entidad basada en un juego ofensivo desbordante y que se estrelló en las semifinales de Solna ante los goles de Vavá, Didí y un hat trick del joven pelé. En aquella competición y en 6 partidos Francia anotó 23 goles y encajó 15. Su poderío arriba debía contrarrestar las evidentes facilidades que daba atrás.

Fontaine comenzó aquella competición a toda máquina con 3 goles a Paraguay en la victoria inaugural gala por 7 a 3. Después llegó la derrota ante Yugoslavia, donde anotó los dos goles del 3 a 2 definitivo. Un gol ante Escocia y rumbo a cuartos de final. Allí Francia goleó a Irlanda del Norte y Just anotó otros dos goles. En el partido de semifinales ante Brasil logró otro. Y ya en la final de consolación ante la vigente campeona Alemania, Francia le endosó un 6 a 2 histórico y el delantero se exhibió con 4 dianas.

Una barbaridad de jugador que tuvo una única aparición en los Mundiales merced a una lesión que le obligó a retirarse con 28 años. El jugador nacido en Marrackech inició su carrera en su ciudad en el AS Marrackech, luego tras unos años en el ASM Casablanca saltó al Niza, y la venta de Raymond Kopa al Real Madrid del entonces pujante Stade Reims le permitió el salto al equipo galo más prestigioso del momento en 1956.

Aquel selección “bleu” tenía algo más que el gol de Fontaine. Piantoni, Vincent y Wisnieski escoltaban el gran jefe del equipo, Raymond Kopa. Un jugador elegantísimo, con visión y fútbol para mover al mejor equipo de la época. Entonces, el Real Madrid reinaba en Europa con mano firme y Kopa era el que lanzaba a los Gento, DI Stéfano, Puskas y compañía..

Además de Fontaine y por extensión Francia, aquel año Suecia puso su listón más alto en un Mundial. Sub-campeones, solo cedieron ante el gran Brasil. En su haber apartar del camino al título a los dos finalistas del Mundial precedente. Alemania perdió en semifinales 3 a 1 frente a los escandinavos y los húngaros no pasaron de la primera fase entre otras cosas por la derrota por 2 tantos a 1 frente a los anfitriones. La Unión soviética cayó en cuartos, y México y Gales completan el cuadro final de víctimas en su escalada a la gloria.

Aquella generación de suecos contaba con jugadores de tronío. Seguramente el más famoso era Liedholm que jugó 12 años en el AC Milan. En aquellos años lo milanistas dominaron la década de los 50 apoyados en este sueco y dos compatriotas que le acompañaban en el centro del campo Gunnar Gren y Gunnar Nordahl. En aquel equipo sueco  le acompañaba Gren y además el equipo se apoyó en los goles de Simonsson y Hamrin.

Simonsson anotó 4 goles aquel año. Su modesta carrera en el Orgryte sueco encontró en esta cita el escaparate perfecto para aparecer un año por el Real Madrid de las grandes estrellas donde no fue capaz de jugar 3 encuentros en una temporada. Un año en la Real Sociedad, y vuelta a casa. Pero con Liedholm fue uno de los goleadores suecos de la final.

El otro jugador que aportó goles y calidad aquel año, y seguramente fue el jugador que desestabilizó el encuentro de semis frente a Alemania fue Kurt Hamrim. Un regateador de nivel que después de un breve paso por el AIK de Estocolmo desarrolló su carrera en Italia en equipos de gran nivel. Juventus, Padova, especialmente en la Fiorentina, AC Milan y Nápoles conocieron su capacidad en la banda derecha. Aquel año además del gol ante Alemania anotó un total de 4 goles.

Schaefer y Helmut Rahn fueron los jugadores más destacados de la selección alemana. En este caso, el tratamiento de las dos estrellas alemanas debe ser como candidatos a reeditarse en la gloria. Héroes por segunda vez y protagonistas del Milagro de Berna 4 años antes. Rahn fue el que anotó el gol del triunfo ante Hungría, y Schaefer se entretuvo en este campeonato en anotar 4 goles. Alemania compitió, y acabó cuarta en un campeonato donde apareció por primera vez un jovencísimo Uwe Seeler o el histórico zaguero Schellinger.

Otro de los grandes nombres fue el de la sorpresa norirlandesa Peter McPharland. Delantero del Aston Villa anotó 5 goles en el campeonato. La primera fase fue inmaculada. Dos victorias y un empate les permitieron avanzar a cuartos de final ante Francia. Allí terminó el empuje británico.

Capítulo aparte merece el tratamiento de Hungría. En 1954 fueron la referencia del campeonato, una generación brutal que perdió el partido de la final cuando nadie lo esperaba. Entonces en 1956, con la Revolución Húngara provocó la diáspora de las grandes estrellas, Puskas, Czibor, Kocsis, Toth entre otros se desperdigaron por Europa. A Suecia en 1958 llegaron sólo un puñado de futbolistas de la exitosa generación precedente. Entonces la cantera húngara era inagotable, y aunque el nivel de competición andaba en otro nivel aún dio para que Lajos Tichy dejara su impronta en el campeonato. Los magiares se quedaron en la primera fase después de perder el partido de desempate ante Gales. Ese fue el nivel.

Con el Mundial de 1958 nace el futbol samba que dominó el mundo durante décadas. Una filosofía de ataque, de movilidad, donde la brillantez en la ejecución tomaba más brillo que el simplismo de las cosas bien hechas. Nace el “jogo bonito”, y su filosofía perdura hasta nuestros días. En Brasil y en tantos países el sueño de un niño dejó de ser hacer un gol en una cita importante para incluirle dos o tres grados de belleza. Es el Mundial donde nace la estética y la base de la discusión eterna sobre el fútbol. Muchos dicen que todos los goles valen igual, especialmente cuando les conviene defender esa postura. Pero los mismos que alardean de practicismo son los primeros que recuerdan el golazo o la magia de la jugada que les dio o les negó el triunfo. El gol depende de objetivo concreto del momento, la belleza perdura por los siglos de siglos. En el fútbol, en el arte, en la vida,…

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