Bowie, Prince, Cohen y Michael, la marcha fúnebre de 2016

Cuando Ludwig Van Bethoven escribió su tercera sinfonía, La Heroica, que primero dedicó a Napoleón al cual admiraba, y que después lo dejo en “La Memoria de un Gran Hombre”, cuando el mandatario corso se nombró a sí mismo Emperador, no tenía ni idea que uno de sus movimientos más emocionantes se iba a convertir en La marcha fúnebre para hedonistas del futuro. La más popular la compuso apenas unos años después Chopin.  Y en realidad esta última es la que asocia con mayor claridad el ideario popular.

De lo que no tenía ni idea el compositor polaco es que iba a utilizar su conocidísima obra maestra para apenas juntar unas letras y al son de sus emocionantes compases cerrar un año luctuoso para la música de toda una generación. La mía. Piensen en los nacidos alrededor de los 70, y vamos a agruparlo para todos aquellos que nacieron 5 años antes y también los 5 años después. El 2016 pasará a la historia como el año que se llevó a Bowie, a Prince, a Leonard Cohen y a George Michael. Iconos indiscutibles de los últimos 40 años.

Mi generación creció con el eco de los fallecimientos prematuros de grandes ídolos del rock. El club de los 27. Aquellos que fallecieron en plena explosión de rock, de las drogas y de una ola que invitaba al exceso como búsqueda personal. En realidad un desastre. La leyenda de los 27 años unió a Jimmy Hendrix, Janis Joplis, el “stone” Brian Jones, el excesivo Jim Morrison, años después el líder de Nirvana Kurt Kobain y más próxima en el tiempo Amy Winehouse.

Aún más prematuros con 22 y 21 años fallecieron Ian Curtis el líder de Joy División y Sid Vicious de los Sex Pistols. El mito del vive rápido y crearás un bonito cadáver lamentablemente mejoró versiones autodestructivas precedentes y posteriores.

Muchos más cayeron de aquella generación. Seguramente con menos nombre, menos fama y por lo tanto menor impacto en el caprichoso ranking de la leyenda.

Otros sobrevivieron al exceso. Posiblemente el amor a la música los mantuvo en el circo. Luego cada uno juzgará si para mejor, para peor,.. Ya se sabe que opiniones hay tantas como colores y en materia musical no es infrecuente el melómano de turno que prefiere la imperfecta frescura de los principios que la madurez del músico, que para muchos simplemente la palabra ya les sume en el aburrimiento.

Alejándonos de los caídos en la flor de la vida repaso brevemente otros fallecimientos prematuros  impactantes para mi generación, ya diseminados en los años. Indudablemente el asesinato de John Lennon tiroteado a la salida del maldito Dakota Building. O el de Michael Jackson sumido en ese halo de misterio, vulnerabilidad, paranoia e incomprensión generalizada en el cual vivió los últimos años de su vida. No me puedo olvidar del rey Elvis que cayó sumido en el evidente deterioro de sus últimos años. O Bob Marley. Imposible no nombrar a Joey, Jonnny y Dee Dee Ramone. Y naturalmente Lou Reed que regateó sus excesos de la adormidera warholiana para fallecer en una edad próxima a cuando le tocaba.

Pero ese año cayeron 4 emblemas generacionales, y otros cuantos con cierto impacto. Antes nombraba al indiscutible David Bowie. Músico británico inclasificable, trasversal, versátil y creativo. Su apodo de camaleón plenamente justificado por abanderar la vanguardia de las incursiones en diversos géneros musicales cuando los tiempos aconsejaban la etiqueta como el camino más corto hacia el éxito.  David Bowie incursionó en géneros como el Folk, Hard Rock, Electrónica, Soul, Glam, R&B, New Wave, Dance, Pop y Art Rock por mencionar algunas. Y demostró su gran capacidad para reinventarse y adaptarse muy convenientemente a todas las nuevas tendencias por las que fue transitando.

Su faceta de cantante es sobradamente conocida. Pero el de Brixton desarrolló también su carrera como compositor, productor, músico de varios instrumentos, actor, director de videos y artista plástico.

Prince se ahogó en su propia excentricidad. Un músico tan prolífico como virtuoso. Pasó por todos los estados disponibles para un músico. Niño prodigio, creador del sonido Minneapollis, exitazo, referencia de músicos venideros y olvido. Posiblemente todo mezclado sin línea del tiempo muy definida entre etapa y etapa. Ahora ya le queda para los restos su etapa como leyenda.

Pudiera parecer que la “lluvia púrpura” anegara su producción, pero realmente TAFKAP (The Artist Formely Knows as Prince) no paró de crear. Compuso temas gloriosos para Sidnead O’Connor, Tom Jones  o Martika, pero mediáticamente su producción fue simplemente marginada prácticamente desde los primeros 90. El número de discos publicados, en total 30 pudiera sorprender a un amante de la música que no estuviera muy atento al genio de Minneapolis.

Más allá de las consideraciones sobre la peculiaridad de un personaje El Artista tenía todos los ingredientes para que su leyenda repare la falta del reconocimiento de su genialidad en vida.

Leonard Cohen es uno de los letristas más rotundos y sensibles de los músicos nacidos en el S.XX.  Novelista, poeta, músico y pintor. Así a bote pronto la palabra que me viene a la cabeza es renacentista.  Su voz grave rascó corazones y conciencias a lo largo de cuatro décadas y lo que te rondaré moreno.

Verdaderos himnos que disparaban al corazón del tema que tocara, fuera la política, la religión, la soledad, el amor o el desamor. Su tema Hallelujah ha sido versionado por múltiples artistas y ya es un clásico. Su melancólico compás es inimitable. Triste y bello, hasta el punto de apetecerte sentirte triste para gozar de Suzzane o Dance me to the end of love por ejemplo. Un ejercicio conceptual de pura vida. Para disfrutar hay que sufrir.

Y el último músico que cerró este poker de iconos que nos dejó en 2016 fue George Michael. Lejos de la profundidad de Cohen, de la soberbia genialidad de Prince y de la poliédrica genialidad de Bowie, George Michael trazó durante su carrera tres o cuatro líneas por las que será recordado para siempre.

Su carrera fue más breve. De hecho alcanzó el grado de acontecimiento musical entre el periodo que va entre el glorioso LP de Wham “Make it Big” en 1984 hasta su primer disco en solitario en 1987 que tituló Faith.

Ese primer disco incluía “Wake me up before you go, Freedom, Everything she wants y Careless Whispper”. Luego como cara B del single Everything she wants apareció Last Crhistmas, y su carrera apuntaba hacia la cima de la música pop británica.

Su primer disco en solitario fue un rotundo éxito, y a partir de ahí intercaló apariciones mágicas con otras más sórdidas. Vamos, sexo, drogas y Rock and Roll. Su fallecimiento pertenece a esa categoría donde el seguidor medio, sin esperarlo lo asume como la consecuencia de su desorden vital publicado.

Bowie, Prince, Cohen y Michael, 4 nombres que marcaron a una generación y que escogieron el mismo año para poner punto y final a su producción. Su música será sonando. Privilegios de artista. Su obra quedará para siempre. Las penurias y sinsabores en vida ceden ante la inmortalidad de su obra.

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